Las noticias no se toman vacaciones o francos, aunque los periodistas sí. Hacer un diario a esta altura del año es complicado y las secciones se desdibujan porque hay que meter mano para que las páginas salgan a tiempo con lo que hay, que nunca alcanza.
Eso provoca -al menos ayer fue así- que el nivel de concentración sea mayor que de costumbre. Directamente proporcional a la cantidad de trabajo. Por eso, en la Redacción reinó la tranquilidad, más allá del homenaje a todo volumen al "Flaco" Spinetta que se vio por televisión (los de Charly, Calle 13 y Massacre, en Cosquín Rock, fueron de lo mejor).
El debut en esta pequeña columna, que busca descontracturar la vertiginosa locura de cada día y contarles a los lectores cómo hacemos el diario, no podría haber llegado en un día más particular. ¿Pasó algo trascendente? Nada, no pasó nada. De todos modos, gracias.